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Terra
La Coctelera

Como te digo yo siempre fui persona abierta y

¿Cómo te lo digo?

 Yo siempre fui una persona abierta y últimamente no me espanta nada. Nunca me meto en la vida de los demás y menos en lo que vos hacés o dejás de hacer. Pero te quiero decir algo que me da vueltas y vueltas por la cabeza.

 Mirá, ¿te acordás  de Augusto? ese pibe mucho más grande que vos, que vivía en la casa de al lado de lo de Normita. Si, la hija de la modista que hacía los vestidos de quince.

 Bueno, él vivía con la madre y la abuela. Del padre poco se sabía, decían que un día se tomó las de Villadiego harto de la mujer y de la vieja. Eso lo contaba la mamá de Normita que como tenían el cerco de ligustrina, mientras cosía se enteraba de todo.

Parece que el pibe cuando tenía más o menos doce años empezó a preguntar por el padre y que quería conocerlo. Ella le decía que ni lo nombrara a ese degenerado que los había abandonado. Pero el chico le insistía y la discusión  terminaba con un portazo. El portazo lo daba la abuela que se encerraba en su pieza y no salía hasta el día siguiente. Bueno, el asunto se complicó porque un día Gustito, como lo llamaban, se fugó de la casa.

Se fue con la bicicleta que le habían regalado para su cumpleaños y plata que le robó a la abuela. La madre salió como loca a buscarlo por la cuadra y al final terminó en la comisaría.

Cuando hizo la denuncia por supuesto le pidieron los datos del chico y dónde vivía el padre. Ella que no quería ni nombrarlo dijo que se había muerto.

Por fin a la noche lo encontraron a Gustito dormido en la estación de trenes y lo llevaron a la casa. Pero los policías le preguntaron algunas cosas como para saber por qué se había ido y ahí saltó que la madre no había dicho la verdad.

Según la mamá de Normita al chico casi lo matan porque además de irse de la casa, robarle a la abuela y hacerla quedar como mentirosa a la madre, seguía con el tema de conocer al padre.

Después, no me acuerdo si la abuela se murió y ellos se mudaron o fue al revés, se mudaron y la vieja tal vez se murió de pena por haber dejado el barrio. El caso es que no supimos nada por unos cuantos años, hasta que un día, me acuerdo que yo estaba charlando en la vereda con la mamá de Normita, vimos venir una chica muy llamativa que se nos iba acercando y sonreía.

Tenía el pelo largo, pelirrojo y unos anteojos negros. El vestido muy ajustado y unos tacos aguja  de más de diez centímetros. Se paró y nos dijo si nos acordábamos de ella. La miré de arriba abajo y no pude reconocerla. La miré a la mamá de Normita y ella hizo un gesto de no sé quién es. La chica se rió fuerte y nos dijo que era Gustito, pero ahora se llamaba Agustina y que se alegraba de vernos, que estábamos como antes y que venía a hacer un trámite en el Registro Civil.

Nos quedamos firmes sin decir esta boca es mía hasta que nos contó que la madre estaba en un psiquiátrico porque se le daba por tomar querosén. Se acordó del día en que desapareció y casi lo matan .Nos dijo que en este barrio se había sentido feliz a pesar de que no lo dejaban jugar con los vecinos y que después de que se fueron empezó a trabajar como cadete en una tienda de ropa. Qué ahí conoció a Marcelo, el amor de su vida y que se dio cuenta de que la madre no andaba bien porque se pasaba comprando querosén que guardaba en botellitas adentro del ropero.

Marcelo, tenía un primo enfermero en un psiquiátrico y después de muchas idas y vueltas pudieron internarla. Cuando tuvo ubicada a la madre parece que a través de esas redes nuevas de internet encontró al padre que estaba en pareja con un antiguo compañero de la Marina. Que lo visitó varias veces y que últimamente salen los cuatro juntos de vacaciones.

¿A qué viene todo esto?

¡Ah! ya me acuerdo.

Lo que te quiero decir, no sé si me entendés , es que si a vos se te da por buscar a ese malparido que jamás se preocupó ni por Gustito ni por vos, yo me tomo el querosén, pero antes, te rompo el alma.

Todos ellos y yo c ierro ojos

 

 

Todos ellos y yo

C

ierro los ojos porque el sol me molesta. Me sentaron  acá para que mire el jardín. Está lindo dicen, pero a mí me molesta el sol y no la quieren entender. Se creen que porque  ves las plantas estás bien. Claro, si no fuera por este sol de mierda  ¿Te acordás del jardín de casa? Había muchas dalias. Rojas, amarillas, moradas. Mamá las cortaba y las ponía en el florero junto al retrato de los abuelos.¡No! no corran por el pasto que hay barro. Ven, me ensucian el piso que acabo de baldear.  Ahí viene mamá. Me va a retar. Mamá yo no fui. Ahora saco el barro .Ya está. ¿Ves que quedó limpio? No te enojes mamita. Se va. Siempre se va y me deja. Sí, me quedo acá y te espero. Mamá llevame al baño. Apurate que me hago encima. Me mojé otra vez. Se van a enojar. No les gusta cambiarme el pañal. No se enojen conmigo. Yo llamé a mamá y no vino.

Una paloma. Dos. Tres.

El sol ya no me molesta. 

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¿D

ónde estás?  ¿Por qué no venís?  Hace calor. Traé la bici y andamos un rato. Vamos hasta la tranquera del tambo porque más lejos mamá no me deja. Si encontramos a don Iñaqui le pedimos que nos muestre a la Maruja, la vaca que ordeña todos los días. Tiene las tetas así de hinchadas. Como la hermana del Cacho.

No, a tu casa no, porque tu mamá terminó de baldear y se pone como loca si entramos con barro.

La doctora todavía no llegó y quiero que me vea esta lastimadura. No se cura, no hay caso ¿Cuándo viene? El jueves, siempre el jueves, pero yo me caí de la bici recién y me tiene que curar ahora. Llámala que venga rápido.

Bueno, dejá que me acuesto un rato. Ya se me va a pasar.

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A

 este no lo conozco. Se parece a Lucho pero con el pelo largo. ¡Qué tonto! Siempre me trae los mismos caramelos de menta. Cuando se va los tiro por el inodoro. ¿Sabés  Toñita, que me van a llevar para mi cumpleaños a la casa de mi nieto? ¿Y vos dónde estás?  A lo mejor podés venir a mi cumpleaños. Me voy a poner los zapatos de charol y el vestido rosa que usé en el baile de egresados. Está impecable porque lo mandé a la tintorería. Lucho no me sacó a bailar y vos bailaste con Tito. El sábado tenemos que ir al baile de la Sociedad Italiana. ¿Qué te vas a poner? Yo el mismo vestido no puedo. Me voy a tener que hacer otro. Mamá me lo corta y yo lo coso. Qué pesado este muchacho. Me quiere llevar al jardín pero hay mucha gente ahí. Ese me gusta, ese seguro que me saca a bailar. Este no.

 

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M

e voy con usted. Voy hasta la casa de mi hermana que me espera para tomar el té. Usted me acompaña y me ayuda a cruzar porque sola no puedo. ¿No la conoce a Elsa? Ella sí la conoce a usted. Dice que fueron compañeras de la escuela número uno en Lobos. Fue abanderada para la fiesta del nueve de julio. Yo nunca fui abanderada porque la maestra no me quería. La quería a mi hermana. Vamos que se hace tarde y después se terminan las tostadas. No, no quiero. Yo me voy porque Elsa me espera y se va a enojar si no llego a las cinco. El llavero está en la cocina, vaya a buscarlo que lo tiene la mucama. Mire que mi hermana es  la directora de la escuela y si quiere la suspende. Es brava pero todos la respetan. Lo que dice Elsa es palabra santa y ¡guay! con contradecirla. Una vez se enfrentó con el inspector y casi  la echan pero como le tienen miedo no le hicieron nada. Abra la puerta. No se quede ahí como una estatua. Mire que si no me acompaña le digo a mi hermana y no sé lo que le va a pasar. 

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H

ay hormigas. Van y vienen y nadie se da cuenta. Se llevan las migas que cayeron del mantel al sacudirlo. Sentí el vientito en esta oreja cuando me rozó. Fue sin querer porque siempre tienen cuidado y me corren la silla. Hoy están apuradas. Dicen que vino uno nuevo y hay que prepararle la pieza. Allá se va Clotilde .Tiene los zapatos viejos porque hace menos ruido que con los zuecos. Nunca la vi pero  reconozco su voz  áspera y su forma de caminar.  Se me desabrochó el pantalón otra vez. No me importa. Me lo tapo con la camisa. Los cuadros celestes y grises me entretienen. Cinco a la derecha y cuatro y medio a la izquierda. La tela está torcida. La cortaron mal por eso no hay cinco  de cada lado. Ojalá me lleven a la puerta grande. Por ahí pasa mucha gente y me entretengo mirándole los pies. Los que van despacio son los que entran. Los que van ligero son los que salen. Pobre gente la que va apurada. Yo miro el piso de mosaicos y el escalón de mármol. Ellos ni lo miran.

 

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San Valentin ( continuación)

 

El Negro ajustó el cinturón de seguridad.

- Voy a tener que bajar unos kilos- se reprochó mientras arrancaba para la agencia.

Hubiese querido dormir  una siesta pero el día venía complicado. El auto del Flaco estaba en el taller y con el calor la gente prefería el remise al colectivo. Había que aprovechar para sacar unos pesos más.

Cortado el tránsito en Rivadavia y Medrano. Un auto fue embestido por un ómnibus. El chofer del auto sufrió heridas de consideración y personal del Same está trabajando en el lugar. Evite circular por la zona.

Y va el quinto accidente que escucho en el día. Siempre lo mismo. A la mañana temprano el infaltable vuelco del camión al salir de la Panamericana .Al mediodía algún taxi  se da un palo en el Centro y por algún barrio un colectivo se incrusta  en un negocio. La verdad que está como para quedarse en casa.

 Esta noche el clásico Boca - River .Se agotaron las entradas y el operativo de seguridad comenzó ayer en los puestos de venta. Arriesgá un resultado y llamá a Todo fútbol.

En la agencia  un pasajero subió para que lo lleve a unas veinte cuadras.

- Soy Mario de Lugano. Yo creo que gana Boca por 2 a 0. Los de River son unas gallinas y no le pueden ganar a papá. Aguante Boquita.

Qué van  a ganar si perdieron con Racing el último partido y empataron con El lobo. Estos bosteros son unos fanáticos. Pensar que mi viejo era de Boca y no pudo conmigo. Todos los domingos se iba a la cancha después de los ravioles.

- ¿Venís a ver el partido? Dale que te invito- me decía para que lo acompañe.

- No, a esa cancha no voy ni muerto. Odiaba hasta los colores y aunque nunca fui muy futbolero, me hice de San Lorenzo. - ¿A usted le gusta el fútbol?

- Sí,  pero soy de los que piensan que el fútbol es para distraer a las masas. Mire, un clásico puede más que velar a la madre. Antes jugaban por la camiseta pero ahora les interesan los dólares.

El hombre llevaba un traje blanco de lino y anteojos negros espejados. Cuando bajó le pidió que lo esperara. Subió por el ascensor y entró en el tercero C.

_ Ese que dijo que gana Boca es un payaso ¿Quién es el árbitro? Nada menos que Mendez Riso. Un vendido que les va a cobrar todas las faltas  ¿O no pasó con el partido contra Lanús? Soy Rogelio de Almagro

Estacionó bajo la sombra de un árbol, se desabrochó el cinturón y se acomodó para dormir  un rato.

_ Oiga jefe, 15 pesos ¿no quiere comprar un ramo para su mujer? Hoy es San Valentín.

_ Mirá pibe, esas son cosas de los yanquis. Yo le llevo flores otro día; no porque me lo impongan voy a ser un boludo.

_ Sí pero gracias a los boludos yo llevo comida a mi familia.

_ Bué, dame las que estén más cerradas. Hasta la noche no vuelvo a casa. Decime, ¿cómo sabés que tengo mujer?

_ Por el zapatito del espejo y el peluche de la luneta.

Aseguró las puertas, puso el ramo en el asiento del acompañante y se quedó dormido.

A la media hora el sol empezó  a darle en la cara y se despertó. Miró a su alrededor para ubicarse en dónde estaba. Rápidamente recordó al pasajero de los anteojos espejados y miró el reloj.  

- Si no vuelve en diez minutos me voy. Podría haberme dicho cuánto tardaría. Pero yo también soy un estúpido ¿Por qué no se lo pregunté? Ahora me clavo acá en vez de hacer otro viaje. Y si el tipo no vuelve más me quedo sin cobrar ¡Soy un tarado!

Lo sacaron de sus reflexiones la sirena y dos patrulleros que  estacionaron cortando la calle. Rápidamente los policías se dirigieron hasta el mismo edificio que había entrado el hombre de los anteojos espejados.

El Negro los siguió con la mirada y para no perder detalles se bajó del auto. Algunos transeúntes se detuvieron para curiosear. Al rato el hombre apareció acompañado de dos policías que lo subieron en el patrullero. Ya habían llegado algunos periodistas que se disputaban el mejor lugar y comenzaron a buscar voces autorizadas. Uno de ellos se acercó  y colocándole el micrófono debajo de la barbilla  lo empezó a interrogar.

_ Usted ¿qué vio? ¿Los tiros fueron tres o cuatro?

Último momento. Una mujer fue asesinada en su departamento de Boedo. Nuestros móviles ya están allí para relatarnos lo que sucedió. Adelante Diego Cirigliano

- Sí Pablo, estamos enfrente al edificio de la calle Maza entre  Inclán y Salcedo donde fue baleada una mujer de aproximadamente cuarenta años. Ya han detenido al homicida y según algunos vecinos la causa fue un drama pasional . Acá estoy con quien estuvo en este lugar desde antes que sucediera  el  hecho. Como me decía este remisero que estaba estacionado esperando a un pasajero, no escuchó los tiros . Tampoco vio si salía alguien del edificio. Lo único destacable es lo que te va a contar ahora.

_ Buenas tardes señor. Usted dice que estuvo allí antes que sucediera la tragedia y que tiene algo para decir. Cómo es eso, cuéntenos.

-En realidad yo estaba dormido cuando me despertó  la sirena .Estaba esperando a un cliente que bajó y entró al edificio. Al rato salieron con ese señor y lo subieron al patrullero. No sé qué pasó. Lo que quiero saber es quién me va a pagar el viaje.

Después del comentario quiso irse pero en ese momento ya había un camarógrafo y otro movilero interrogándolo. Volvió a contar lo mismo e intentó subir al auto.

- Un momento, va a tener que acompañarnos. El sospechoso dice que usted lo trajo hasta aquí.

- Sí, pero mire que estoy trabajando. No tengo mucho tiempo Voy para que me pague.

- Señor, usted es testigo y no puede rehusarse. Es una carga pública.

- Yo no vi nada, lo único que sé es que me dijo que lo esperara.

- Eso lo va a declarar en la comisaría. Suba a su auto que le indico el camino.

Al llegar  le hicieron abrir el baúl y la guantera. Revisaron cuidadosamente todo  y se llevaron el ramo de flores.

-¿De quién son las flores?- interrogó el comisario mientras inclinaba la cara para descubrir algún aroma.

- Se las compré a mi mujer mientras esperaba a ese señor, que dicho sea de paso no sé quien es.

- Buena coartada para el sospechoso. Puede que se las haya olvidado al bajar y estaban destinadas a la víctima.

-  Mire, usted piense lo que quiera pero yo le digo la verdad.

- ¿Siempre le lleva flores a su mujer?

- Nunca. La última vez fue un ramo de jazmines que le compré en el cementerio.

 - Entonces miente. Su mujer está muerta.

- La boca se le haga a un lado. Está vivita y coleando. Esa vez fue en el entierro de mi patrón. Al salir un chico me ofreció las flores y me dio no sé qué no comprárselas.

-¿Y esta vez por qué lo hizo?

- Por el mismo motivo. Me dio lástima.

-Por lo visto no es para halagar a su señora sino para sacarse de encima a los vendedores.

- Usted no es quién para decirme lo que tengo que hacer con mi mujer.

-Vamos, no se ponga así. Estaba bromeando.

Al terminar de decir esto el comisario ordenó a un agente que las pusiera en un florero junto a la virgen de Luján.

  Cuatro horas después consiguió salir con el señor de anteojos espejados que le pidió que lo llevara de regreso a su casa.

-Ahora dígame, ¿qué pasó en el edificio?

_ Dicen que mataron a una mujer. Justo yo bajaba en el ascensor desde el mismo piso y me engancharon. ¡Le parece semejante garrón!

_ Y usted  que entró al edificio. Pero  ¿y  yo que sólo lo estaba esperando? Ahora voy a tener que quedarme un rato más en la agencia   para ver si recupero algo.

_ La policía cree que el crimen de la calle Maza no fue con intenciones de robo. Los investigadores se inclinan por un drama pasional. Vamos a ver las últimas novedades. Adelante Diego.

_Sí Pablo. Efectivamente esa es la hipótesis que sostienen también los vecinos. Ya se llevaron el cuerpo y queda   una custodia en el departamento. Te paso con Delia, una vecina del edificio donde se produjo la tragedia.

_Buenas tardes señora ¿Qué sabe usted de este hecho tan lamentable?

-Mire yo no sé nada. La chica muerta era muy atenta. Siempre me saludaba cuando nos cruzábamos en el ascensor y alguna vez me contó que ella era de una provincia, San Luis o Córdoba. No recuerdo, San Luis, porque no tenía tonada cordobesa. Vio como hablan con el cantito los cordobeses .No. No. Sería de San Luis u otra provincia. Vivía sola aunque a veces se escuchaba que discutía por teléfono. Generalmente de noche o de madrugada. Y desde  ese momento yo no podía dormir más.

_ ¿Y sabe señora dónde trabajaba la joven?

- En uno de esos lugares que hablan por teléfono. Colcentren , colceter, algo así.

- Y, seguro una putita. Se vienen para la capital, no consiguen laburo y terminan así. Se enganchan con un tipo que les pone un departamento y las hace trabajar ¡Pobres minas! ¿A usted le parece?

- Mire, eso fue toda la vida. Es más viejo que el hambre. Lástima que terminan mal, porque hay cada atorrante...

- Estamos frente a la comisaría dónde acaban de retirarse el sospechoso y el cómplice que lo trajo. Secuestraron del auto un ramo de flores que según parece sería una prueba importante. Dicen fuentes confiables que el asesino intentó una reconciliación con la víctima pero no tuvo aceptación y terminó en tragedia.

- Pero qué hijos de puta, ya resolvieron el caso y encima se quedaron con las flores.

Después de dejar al cliente en su casa, el Negro volvió a la agencia. Todos los choferes estaban siguiendo el caso por la televisión. Al verlo se le abalanzaron  con miles de preguntas a las que respondió improvisando una conferencia de prensa.

Se olvidó de las flores, del tiempo que había perdido  y por un rato se sintió un hombre importante.

                                                                     (continuará)

Enamorados bronce sono y se extendio gemido hasta

Enamorados

 

El bronce sonó y se extendió el gemido hasta desaparecer en el ocaso. Ella lloraba y con cada campanada se agudizaba el efecto ¿Era cierto aquello?

Debía de ser cierto, a juzgar por el modo en que la había conmovido y él no estaba para verla llorar como una tonta por un drama ajeno ¿Ajeno? ¿Cómo una tonta?

De pronto reparó en el ascensor clavado en el sexto piso. Era ahora o nunca.

Tomó el teléfono y dudó. No, no era bueno que no le viera la cara. Debían hablarlo pero de frente.Así que tomó el abrigo y salió tan apurada que olvidó la llave.

El ascensor se había trabado y bajó por la escalera. La puerta del "B" estaba entreabierta y no supo distinguir si su corazón latía de agitación por la corrida o de temor a descubrir una verdad demasiado dolorosa.

Sentado en el sofá con un vaso de whisky en la mano, ni siquiera levantó la vista para mirarla. Ella entró sigilosa como un gato y se sentó a su lado. Él bebió un trago. Ella se secó las lágrimas con el puño del pulóver. Él le alcanzó un pañuelo. Ella intentó agradecerle. Él se echó hacia atrás y esquivó la mirada. Ella empezó a sollozar. Él se  levantó del sofá. Ella continuó gimiendo. Él caminó hasta la ventana. Ella lo siguió aullando. Él abrió la ventana. Ella empezó a gritar. Él se tapó los oídos. Por la ventana entró una paloma. Ella se calló de golpe. La paloma se subió sobre su cabeza. Ella se quedó inmóvil. La paloma picoteó su cabello. La campana sonó otra vez. La paloma extendió sus alas y voló.

El empezó a reír. Ella también.          

 

Algun dia quedara bien terminado uno para

 

 

Algún día  ¿ quedará bien terminado?

 

Uno para arriba, uno para abajo, uno para arriba , uno para abajo ...

 Pronto unos dedos gorditos y suaves van a ocupar estos escarpines . Son los   más encantadores que haya dado el universo. No hay dedos más perfectos, más ágiles, más inteligentes que estos .  Y cómo para no ser así, si son los deditos de mi nieto. Obra de la naturaleza que ha premiado nuestras vidas y nos deja acariciar , oler y hasta querer comer esos piecitos. Mullidos, tiernos, incomparables.

Uno para arriba, uno para abajo....

 

Destejo recuerdos y me doy cuenta de que esos  delicados piecitos  también con el tiempo serán  los ocupantes de esas  medias que todos los días debo llevar al lavarropas  con la nariz tapada.

De golpe me sorprendo del tiempo transcurrido en que  pasamos de querer comernos las patitas de nuestros hijos a tener arcadas por causa de las nauseabundas  medias  .

   ¿Qué nos pasó?  Pasó que ese bebé maravilloso se convirtió en ¡un adolescente!  

   ¿Cómo sucedió? Así de simple:

 

Ese olorcito a colonia fresca después del baño se transformó en un imbancable desodorante que en cantidades normales no sería desagradable si el nene no acostumbrara a vaciarse de un envase por vez.

Esa gorrita tejida por la abuela y que dejaba asomar unos rulitos por debajo de la frente se convirtió en un pedazo de cuello polar con un nudo en la punta que solo permite ver parte de los ojos.

El enterito que lo mantenía abrigado  a la altura de la cintura quedó relegado a un jean deshilachado y una remera desteñida o si es una jovencita en dos mitades: arriba un pullover corto y abajo algo que por supuesto deje bien descubierto el ombligo.

Ese pelito brillante y sedoso se ha transformado por obra de las tinturas en una especie de estopa a rayitas de colores sujetada por una sustancia pringosa llamada gel.

Los aritos de oro regalo del padrino para la nena se han colocado visiblemente en la nariz, en la boca o en la ceja e invisiblemente en algún otro lugar. La pulserita pasó a engalanar los tobillos y los varones a pesar de sus machos progenitores lucen estas artesanías con mucha naturalidad.

El conejito del babero bordado con primor por alguna tía  se fijó  como un monstruo en la espalda o en el brazo a modo de tatuaje.

Esas palabritas deformadas que emitían con tanta gracia se convirtieron en significativas palabrotas o en códigos ininteligibles para los padres. Apenas algunos  gruñidos casi cariñosos  dan cuenta de nuestra valiosa comunicación.

 

Ese adolescente, tan rebelde e inconformista   algún día nos pagará la jubilación, nos cuidará en el geriátrico, mejorará nuestras leyes, administrará nuestros bienes, nos curará las enfermedades y educará a nuestros bisnietos . 

Sin darnos cuenta el nene se va a haciendo adulto y es necesario que pase por estas mutaciones. Lo peligroso es que se quede definitivamente, como muchos, en ese estado

San valentin penso lo mas facil era cocinar unos

San Valentín

 

 

Pensó que lo más fácil era cocinar unos fideos con salsa o pesto. Tenía albahaca y nueces pero también había cebollas y unos tomates maduros en la heladera.

Y hoy es el día de San Valentín. Un sacerdote cristiano que   casaba a los enamorados  en secreto ya que en esa época los perseguían los romanos. Vamos a pedirles a los oyentes que nos cuenten sus experiencias de enamorados. Cómo se conocieron, cuándo se casaron, si viven en pareja...Todo lo que se refiere  a este día tan especial.

Colocó la cacerola al fuego y mientras separaba la ropa para lavar recordó aquella blusa verde claro que había visto en la casa de Carmen. Era linda la blusa, lástima que le quedaba chica. Y otro talle no había. Carmen  le dijo que se la iba a conseguir pero cuando la trajo no era verde y a ella no le gustó. Algún día de estos voy al centro y me compro una. La elijo, me la pruebo y listo. Siempre tengo que vestirme con lo que trae Carmen y todas las del barrio salimos igualitas.

- Conocí a mi marido hace cuarenta y nueve años en un baile de carnaval. Él estaba disfrazado de cazador y ¿sabe de qué me había disfrazado yo? ¡De liebre!

-¡Pero qué paradoja! el cazador cazado porque supongo que la liebre lo cazó. ¡Ja, ja, ja!

  Hay que ser estúpida para contar esa huevada  ¿y- sabe- de -qué- me -había- disfrazado? De liebre!  Si hubiese sido de pantera, todavía. 

 Buen tiempo, pocas probabilidades de lluvia, con una temperatura máxima de treinta y dos grados.

Y a esto le llaman buen tiempo. No aguanto este calor insoportable. El ventilador de techo se rompió y no consigo nadie que me lo venga a arreglar. Encima hay poco agua. ¿Y- sabe -de -qué -me -disfracé? De autobomba me disfracé. De muñeco de nieve.  No debe tener nada que hacer para llamar a la radio. Hace- cuarenta y nueve -años -en -un baile -de -carnaval. Ahora deben ser unas mascaritas los dos. De- liebre -me -disfracé.

Dentro de cuarenta y nueve años quién sabe donde estaremos.

- Soy Sole de Haedo. Mi marido me sorprendió hoy con el desayuno en la cama y una rosa.

- ¡Pero qué romántico! Decime  Sole desde cuando que estás casada.

- Hace tres años y cinco meses.

Claro, si cuenta hasta los meses es porque el chabón  es un caramelo. Como el mío. La última vez que me regaló flores fue cuando fuimos al sepelio del patrón. Al salir del cementerio un chico le ofreció jazmines. Le debe de haber dado vergüenza decirle que no. ¿Querés un ramito? me preguntó. Sí, como no iba a querer jazmines que de solo olerlos se me llena el alma de navidades.

Colocó la ropa blanca en la pileta y empezó a darle con el pan de jabón. Estas medias de  mierda que se percuden tanto. Cómo les gusta sacarse las zapatillas. Les digo y les digo pero no hay caso. Total la que se rompe los nudillos soy yo. Laura dice que las mete en el lavarropas pero a mi no me gusta como quedan. Son otra  cosa lavadas a mano. Hasta más suavecitas parecen. ¿Puse la olla en el fuego?

Se secó las manos con el delantal y entró rápido a la cocina. ¡Ah qué tonta! Me parecía que ya la había puesto al fuego. Me parece que hago un pesto. Es más rápido.

-  Mandá un mensajito al SEVOS 73807. Podés ganar importantes premios y la oportunidad de participar en nuestro programa. Todos los días sorteamos un participante que sale al aire .De los cinco de la semana uno pasa  a la final y podrá ganar un viaje a Cuba.

Siempre soñé con la arena blanquísima y un mar transparente. El Negro y yo en una hamaca paraguaya mirando el cielo del atardecer.

¿Será?

Picó la albahaca y los ajos, las nueces pocas porque son caras y las cuidaba como oro.  

Buscó el celular y mandó el mensaje. Era miércoles. ¿Y si me llaman que hago? No contesto. ¿Y qué hay de malo? Total nadie me ve. Digo que soy Mari  y nada más. Tendré que decir algo más. Seguro que me van a preguntar de dónde soy, con quienes vivo y de qué trabajo. Me muero de vergüenza si me llaman. Y que no se entere el Negro que me mata. Vos siempre la misma, te crees que vas a ganar algo. Los que ganan son ellos con lo que les dejan las telefónicas. A vos te usan. Bueno pero si no llamo tampoco voy a ganar nada y si salgo ¿Te imaginás los dos en Cuba?

Salió al patio.

_ ¿Qué hay de comer? ¿Otra vez fideos? Mirá que me tengo que ir enseguida. No sé que pasa pero la agencia hoy es un quilombo. El Flaco está enfermo y hay un auto menos. Encima   tengo que ir a cargar gas a lo del Tano. Pasé recién y hay una cola de media cuadra. ¿Estará por aumentar? ¡Eh, che! ¿Dónde estás? ¿Y los pibes no volvieron?

-  Ya voy  ¿no ves que estoy tendiendo la ropa?  Echo los fideos y en diez minutos comemos. Los chicos están durmiendo, anoche llegaron, digo, esta mañana como a las siete.

Bueno, como todos los días, unos minutos antes de las noticias vamos a llamar a nuestro participante de hoy. Llamá al sevos y te podés ganar un viaje. A ver, llamamos a...

- ¿Hola Mirta? Te estamos llamando de la radio por el concurso SEVOS y tenés un minuto para contarnos de tu vida. Lo que quieras decir. Adelante, estás en el aire.

- ¡Um, qué difícil! Te cuento que soy Mirta de Balvanera. Estoy solterita y sin apuro aunque no creas que no tengo mis cositas. Bué, tampoco soy una loca. Quiero decir que si me invitan a salir salgo. Pero antes de concretar   me fijo bien  en sus modales. Odio a los hombres maleducados y guarangos. Que tengan una buena conversación sobre todo. Soy una mujer interesante, no de esas que se para el tránsito cuando cruza pero soy vistosa. Me encanta viajar. Adoro las playas con aguas cálidas por eso me encantaría ser la ganadora. ¿Sigo? Trabajo de cajera en un banco hace treinta y dos años, y como se darán cuenta ya pasé los cincuenta. Pero no se me notan porque soy una persona muy inquieta y siempre estoy actualizada. Me parece inconcebible en estos tiempos que la mujer se quede lavando y cocinando en su casa. 

- Otra estúpida. Me- parece -inconcebible -que- la- mujer- se -quede- lavando- y cocinando -en- la- casa. Claro que si yo pudiera dejaría de lavar esas medias roñosas y de cocinar estos fideos asquerosos. Pero ¿quién lo hace? Viene tu marido, que come como un cerdo porque en su familia vivían para comer, a tus hijos adolescentes les importa un pito que la ropa se estropee y venís a decirme me -parece- inconcebible. ¡Por que no te vas al carajo solterona de mierda!

Terminó de limpiar la cocina. No se pudo acordar si su marido le había dicho hasta luego. Ayer sí, porque cuando se lo dijo le advirtió que había que pagar la luz porque se vencía. Suerte que hoy con este calor no tengo que salir. ¡Bah!  No sé dónde se está peor. Me parece que me tomo el colectivo y me voy al supermercado, ahí hay aire acondicionado. Paseo un poco y   miro los precios así me pongo feliz de lo que   no gasté. A la noche le muestro al Negro la lista de lo que no compré y de lo que nos ahorramos. Él se pone contento y a lo mejor me invita a dar una vuelta en el auto. Y cuando vamos por la Costanera le acaricio la cabeza entonces él me pasa el brazo por encima de mi hombro. Yo le digo que tengo frío y me arrimo más. Y él sigue para El Rosedal y detiene el auto. Y despacito me desprende los botones de la blusa, la verde claro no porque no la conseguí y me besa.

El contrato del Pata Pérez ya es un hecho. Hubo dudas pero finalmente Murcio le subió el pulgar pese a las diferencias con el presidente del club. Dice una fuente confiable que el pase se hizo por seis millones de dólares. "Como director técnico creo que es la mejor adquisición en los últimos cuatro años" declaró ante la rueda de periodistas.

Seis millones de dólares. Lo suficiente para que yo, mis hijos, y mis nietos lleguemos a fin de mes sin darnos cuenta. Hay que ser hijo de puta para ganar esa plata por saber patear la pelota. Dicen que la vida útil de un futbolista es hasta los treinta y pico. Claro, para estar en la cancha, pero digo, no se murió. Puede seguir haciendo otra cosa. Qué vivos. Mi vida útil también fue hasta los treinta y pico. Ahora me duelen los huesos, me cuesta agacharme y sin embargo jamás tendré esa plata. ¿Y su madre? Si se habrá levantado de noche,  lavado medias  y camisetas cuando jugaba en el potrero. Pero ahora tiene una compensación. además de todas las comodidades tiene el orgullo de ver a su hijo triunfador. ¿Y yo? Me levanté tantas veces, sigo lavando medias mugrosas  aunque no jueguen en primera y me pondré contenta cuando consigan un empleo razonable.

 Apagó la radio. Un tibio rayo de sol  entraba por la persiana  y proyectaba dibujos en la pared. Se recostó. La siesta la envolvió suavemente, soñó ser la  ganadora y  paseó  por el malecón con la blusa verde claro.

 

 

 

Esto es que hay cuerpo se entregaron sin

 

Esto es lo que hay

 

El cuerpo se lo entregaron sin consultarle nada.

No era el  que más le gustaba pero  asumió que no lo podía devolver sin riesgo de perder la vida.  Entonces  concurrió a clases de gimnasia  para mejorar su aspecto .Años  de estiramientos , torsiones,  saltitos y flexiones. Cuando casi había logrado lo que quería, se lo sacaron sin consultarle nada.

 

 

 Secuestro

 La luna se miró en el río. El río la hundió hasta que tocó su lecho. Ahora los peces tienen   callecitas iluminadas y no pueden robarse besos en la oscuridad.

 

Proferia insultos sentada sobre rama un platano

 

Profería insultos sentada sobre la rama de un plátano. Algunos le contestaban, otros se reían y  a pesar del insoportable calor, la mujer no dejaba de gesticular y balancearse.

- Mira que te vas a matar - le gritó el vendedor de pirulines.

- ¡Pobre loca!- comentó el diariero.

El intendente no pudo persuadirla de que se fuera. Pronto sería el aniversario del pueblo, vendrían funcionarios nacionales y  le preocupaba  esa escena políticamente incorrecta.

El comisario mandó una patrulla para convencerla de que bajara y le había advertido que de ninguna manera utilizara la fuerza. Si era necesario, algunos baldazos de agua fría.

El párroco  sólo atinó a rezar y a pedir en cada sermón que el que estuviera libre de culpa tirase la primera piedra. Esto lo decía para que alguno de los fieles realmente la derribara, pero nadie se animó.  

Llevaba más de tres días subida al árbol. De noche revisaba los tachos de basura y regresaba a su árbol con la velocidad de un gato. Juntaba el agua de la fuente en una lata oxidada y la administraba para que le durase. Las otras necesidades las satisfacía cómo y dónde podía.  Nadie pudo espantarla  y alguno que intentó ascender para convencerla, fue empujado con vehemencia.

Empezaron los preparativos para el festejo y tuvieron  que interrumpir las guirnaldas en el árbol ocupado. Dos intentos anteriores de colocación  habían sido abortados por la mujer que las cortó con los dientes.

El juez opinó que si la ignoraban sería mejor, por lo que todos se abocaron  al trabajo sin   mirarla. No querían correr el riesgo de ser insultados en el medio de un discurso o lo que es peor recibir algún escupitajo, de modo que decidieron colocar  el palco más cerca del atrio de la iglesia y evitar un mal momento.

Se concentraron  de espaldas al árbol devenido en vivienda. Empezó el acto.

 Primero habló el secretario de cultura. Con voz temblorosa se refirió a los primeros habitantes del pueblo y recordó a Don Seguro Gómez del Solar. Destacó la visión del ilustre fundador que vio en esas tierras una promesa de prosperidad aunque omitió decir que las suyas las vendió en cuanto pudo.

Cuando finalizó se le notó  la tranquilidad de no haber sido interrumpido por la loca de la plaza.  Le tocó el turno al intendente. A medida que finalizaba una frase otra  voz la completaba .Todos simulaban escuchar con atención al jefe comunal que se iba incendiando por dentro.

 -"Porque este un pueblo  piensa en el porvenir"- y no en la muerte, acotó la voz

-"Con esfuerzo tendremos una mejor calidad de vida"- y  de muerte siguió la voz.

-"Es muy importante para nosotros la seguridad"- y poco la muerte.

Empezaron a murmurar y a desviar la mirada. 

De pronto, el hombre  bajó del palco y se dirigió dando trancos  hacia el árbol. Alzó la cabeza enrojecida y con los brazos en alto, le gritó a la loca:

_ ¡Cállese de una vez! ¿Quién es usted que no nos deja vivir en paz?

_ Soy su muerte, señor.

Lentamente se deslizó por el tronco, se acomodó el vestido, miró desafiante a la concurrencia  y tomándolo de la mano se lo llevó.

Huarqui